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eid al-adha

Durante el décimo día del duodécimo mes del calendario musulmán y setenta días después de la celebración del fin del Ramadán (Eid al-Fitr), tienen lugar la importante peregrinación a la Meca (Hajj) juntamente con la festividad Eid Al-Adha o Celebración del Sacrificio.

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Esta ceremonia conmemora un pasaje no solo del Corán, sino también de la Biblia. Alá se aparece ante el sueño del profeta Ibrahim, donde le pide que sacrifique a su hijo Ismael como muestra de fe y obediencia. Cuando Ibrahim está a punto de consagrar a su hijo, Alá, consciente de la muestra de sumisión del profeta, se compadece de él evitando la muerte del primogénito y dándole un cordero para que lo matara en su lugar.

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El día empieza temprano. Los musulmanes acuden a las mezquitas para recitar unos versículos que solo se mencionan durante las dos fiestas anuales y los entierros. Una vez acabado el rezo, se besan y se expresan su alegría y satisfacción por este día tan especial.

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La ceremonia, así como el sacrificio, suele ser celebrada en sus viviendas en las que se invitan mutuamente entre familiares y amistades. El sacrificio es llevado a cabo por el patrón de la familia o, en su defecto, un matarife cualificado lo hace en su lugar. Mirando en dirección a la Meca y con un suave pero profundo corte en la yugular, el cordero se desangra hasta dejar su último aliento.

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El desangramiento es un proceso muy importante, puesto que  con él se van todas las bacterias que pueda haber dentro del animal. Después del sacrifico, se cuelga el cordero boca abajo para que expulse los restos de sangre que aún quedan en su interior.

 

Mientras, los musulmanes continúan con el arduo trabajo, despellejando al cordero y sacándole todos los órganos. Retirar la piel del cuerpo no es tarea fácil. Un trabajo minucioso que no todo el mundo consigue hacer con pulcritud. La piel y su lana son donadas a las curtidurías de la ciudad, mientras que los órganos como el corazón y el hígado junto con la grasa, se cocinan el primer día de la festividad, resultando unos pinchos a la brasa deliciosos.

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Las calles se llenan de las pieles de los corderos y un olor fuerte invade toda la medina. Los niños corretean de un lado para el otro sin miedo ni antipatías. Llevan la cabeza del animal a una hoguera común, donde adolescentes voluntarios abrasan la cabeza del cordero hasta que esta queda negra.

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No es hasta tres días más tarde, cuando se come la carne del animal. Como acto de beneficencia, la carne del cordero se separa en tres partes para así ser repartida, no solo entre los familiares, sino también (y sobretodo) para los más necesitados.

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Familias enteras se desplazan cientos o hasta miles de kilómetros para poder celebrar el Eid Al-Adha junto sus seres queridos. Cuatro días son los que comprenden esta festividad. Cuatro días de reunión, de fraternidad y de alegría para todos los musulmanes de alrededor del mundo.  

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Eid Mubarak para todos!

Texto y fotografía

por: Rebeca Blázquez

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