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Fotografías y texto por: Rebeca Blázquez

Villach, diversión sorpresa

Me acordaré siempre del primer tren que cogí sin rumbo. Estábamos en Eslovenia y era nuestra primera semana en el país. Este iba a ser nuestro primer viaje y por lo tanto la primera de las aventuras. El plan principal era irnos a pasar un fin de semana de Trekking por el parque nacional del Triglav... ¡Hasta que nos pasamos la parada!  

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Cuando nos dimos cuenta bajamos en una estación random y abandonada en la que no volvería a pasar un tren de vuelta hasta varias horas después. ¿Y nos esperamos? ¡Por supuesto que no! Cogimos el siguiente tren que apareció por la estación, sin billete y sin saber el destino. Después de un rato en él decidimos bajarnos en Villach (Austria), dónde nos encontramos un pequeño pueblo austriaco en toda su esencia. Un rio

enorme de color turquesa que nos dejó boquiabiertos, unas casas de colores y unos callejones por los que daba gusto perderse... Pero sobretodo, un Oktoberfest pueblerino de lo más divertido y al que nos unimos sin dudarlo un solo segundo.

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Cuando el sol empezó a caer decidimos ir a la estación para coger otro tren sin destino. Nos dirigimos a la taquilla y preguntamos por el billete más barato. Así que con billete en mano, volvimos a coger otro tren sin rumbo.

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¿Y el siguiente destino? Os preguntareis. ¡Tendréis que esperaros unos días para saber cual fue!

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