Cuando caminas por las calles de Moscú te ves rodeado por edificios grises y uniformes de estilo soviético que no provocan una gran atracción visual para el visitante. Sus habitantes contrastan con el urbanismo: con el tiempo se han ido acostumbrando al turismo, por lo que los moscovitas no son tan fríos como en otras partes de Rusia. Moscú es el claro ejemplo del contraste entre lo nuevo y lo viejo, así encontramos un Mc Donalds justo al salir de la Plaza Roja donde se encuentra el Mausoleo de Lenin.